MAGNO EVENTO DE ACCIÓN DE GRACIAS POR EL XXV ANIVERSARIO DE ORDENACIÓN EPISCOPAL DEL SR. OBISPO DR. D. MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN
Santiago de Querétaro, Qro., 8 de agosto de 2008
Con grande gozo y alegría la Diócesis de Querétaro ha festejado en el Estadio Corregidora el XXV Aniversario de Ordenación Episcopal del Sr. Obispo Dr. D. Mario De Gasperín Gasperín, quien desde el 5 de Mayo de 1989 es pastor de esta iglesia particular.
A las 16:00 hrs. la Imagen de la Virgen de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, Patrona Principal de la Diócesis arribó al estadio Corregidora para acompañar al Sr. Obispo en esta Misa de acción de gracias a Dios a la que se han unido obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles cristianos de las 105 parroquias y de más de 40 movimientos laicales. También le han acompañado desde la Diócesis Tuxpan, donde él fue consagrado Obispo el 4 de agosto de 1983. Y de la Arquidiócesis de Xalapa, para la que fue ordenado sacerdote.
La presencia del Sr. Nuncio Apostólico Christophe Pierre, representante del Papa Benedicto XVI en México, ha dado significativa relevancia a este magno evento, él ha leído el mensaje que Su Santidad ha hecho llegar a Mons. De Gasperín en este importante aniversario.
El Sr. Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez D. Rogelio Cabrera López, originario de esta Diócesis de Querétaro ha predicado en la homilía según el texto del evangelio de san Juan: “Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.
Doscientas voces formaron un coro con los alumnos y maestros del Conservatorio J. Guadalupe Velásquez y las religiosas Catequistas de María Santísima, que entonaron los cantos de la Eucaristía a los que se unieron los 32,000 asistentes.
Breve historia del Padre Antonio Norman y de su obra en Santa María del Mexicano de Colón Qro. I.A.P.
A finales del Siglo XIX, la hacienda de Santa María del Mexicano, fue donada por la familia Mota Ugalde al Padre Florencio Rosas, con el fin de que construyera un Seminario y una casa de retiro y asistencia para los menesterosos.
La alegría, el canto, la danza, e incluso el llanto, de 110 mil peregrinos y peregrinas, de todas las edades, se desbordó este domingo en la Basílica de Guadalupe, durante la edición 118 de la peregrinación de varones, el aniversario 50 de la peregrinación de mujeres, y la 28 peregrinación de ciclistas.
Alrededor de las 8:15 horas, arribaron los ciclistas al santuario; a las 9:30 horas hicieron su aparición las peregrinas, y a las 13:30 los peregrinos de a pie. Los contingentes fueron recibidos por su pastor, Mons. Mario de Gasperín Gasperín, y Mons. Diego Monroy Ponce, Vicario General y Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario.
En el atrio, ya los esperaban sus familiares, quienes desde la madrugada de este domingo prepararon sus casas de campaña en la explanada y los alimentos con los que recibirían a sus familiares que caminaron 550 kilómetros desde la Sierra Gorda de Querétaro y la Sierra de Guanajuato, o 220 kilómetros desde la capital Querétaro.
Pronunciada por Mons. Mario Gasperín Gasperín, Obispo de la Diócesis de Querétaro, en ocasión del LCXVIII Aniversario de la Peregrinación Varonil de Querétaro, a la Basílica de Guadalupe.
Escuchar audio:
Queridos hermanos peregrinos, hermanas y hermanos en nuestra fe católica.
Quiero apropiarme las palabras de Jesús, cuando dijo, dirigiéndose al Padre: “Yo te bendigo Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has rebelado estas cosas a la gente sencilla. ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien!”. A ustedes hermanos peregrinos el Padre del Cielo por medio de la Virgen Santísima y de la Santa Iglesia les ha revelado los secretos del Reino de Dios, la fe en Jesucristo y la esperanza de salvación. Por eso su señor obispo hace suya la oración de Jesús y da gracias al Padre por todos ustedes hermanos peregrinos privilegiados, escogidos, amados del Padre del Cielo. A ustedes, también, por medio de Jesús les dice, aquí en la casa de María: "Vengan a mí todos los que están cansados agobiados por la carga, que yo los voy a reconfortar; en mí van a encontrar descanso para sus vidas, porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".