La alegría, el canto, la danza, e incluso el llanto, de 110 mil peregrinos y peregrinas, de todas las edades, se desbordó este domingo en la Basílica de Guadalupe, durante la edición 118 de la peregrinación de varones, el aniversario 50 de la peregrinación de mujeres, y la 28 peregrinación de ciclistas.
Alrededor de las 8:15 horas, arribaron los ciclistas al santuario; a las 9:30 horas hicieron su aparición las peregrinas, y a las 13:30 los peregrinos de a pie. Los contingentes fueron recibidos por su pastor, Mons. Mario de Gasperín Gasperín, y Mons. Diego Monroy Ponce, Vicario General y Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario.
En el atrio, ya los esperaban sus familiares, quienes desde la madrugada de este domingo prepararon sus casas de campaña en la explanada y los alimentos con los que recibirían a sus familiares que caminaron 550 kilómetros desde la Sierra Gorda de Querétaro y la Sierra de Guanajuato, o 220 kilómetros desde la capital Querétaro.
Pronunciada por Mons. Mario Gasperín Gasperín, Obispo de la Diócesis de Querétaro, en ocasión del LCXVIII Aniversario de la Peregrinación Varonil de Querétaro, a la Basílica de Guadalupe.
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Queridos hermanos peregrinos, hermanas y hermanos en nuestra fe católica.
Quiero apropiarme las palabras de Jesús, cuando dijo, dirigiéndose al Padre: “Yo te bendigo Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has rebelado estas cosas a la gente sencilla. ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien!”. A ustedes hermanos peregrinos el Padre del Cielo por medio de la Virgen Santísima y de la Santa Iglesia les ha revelado los secretos del Reino de Dios, la fe en Jesucristo y la esperanza de salvación. Por eso su señor obispo hace suya la oración de Jesús y da gracias al Padre por todos ustedes hermanos peregrinos privilegiados, escogidos, amados del Padre del Cielo. A ustedes, también, por medio de Jesús les dice, aquí en la casa de María: "Vengan a mí todos los que están cansados agobiados por la carga, que yo los voy a reconfortar; en mí van a encontrar descanso para sus vidas, porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".
30 mil peregrinos 213 Grupos 1,420 personas de apoyo en seguridad 60 sacerdotes acompañan la peregrinación 90 mil hostias distribuidas 70 paramédicos 6 ambulancias 2 pipas de 10 mil litros de agua 3 camionetas con tres mil litros de agua 169 letrinas
Datos Historicos
El Excmo. Mons. Rafael Sabás Camacho, tercer obispo de la Diócesis de Querétaro, era reconocido por su entusiasmo y devoción a la Virgen de Guadalupe, así como por su colaboración para la restauración de la entonces Colegiata y las festividades de la Coronación de la Santísima Virgen.
A fines del siglo XIX, comenzaron las peregrinaciones diocesanas anuales a la Basílica, y Mons. Sabás extendió la invitación a los feligreses de su diócesis. De esta forma, la marcha queretana realizó su primera edición el ocho de septiembre de 1886.
“Luego que llegó la noticia a los fieles sobre la invitación del prelado, la Diócesis de Querétaro, cuya eminente piedad ha sido proverbial, se puso en movimiento”, señaló en la reseña correspondiente, el Señor Canónigo de la Basílica, Juan González, quien destacó el fervor espiritual de los peregrinos, mismo que permanece hasta ahora.